por Sydney Lagier

Al acercarme a la jubilación, soñé con vender nuestra segunda residencia y utilizar las ganancias para viajar por todo el mundo. Pasaríamos meses viviendo en ciudades como Londres, París y Sydney. Seríamos vagabundos urbanos y exploraríamos el mundo tras conseguir dejar nuestros trabajos, que tanto tiempo ocupan en nuestras vidas.

**Lo curioso de tus planes de jubilación es que a veces cambian cuando llegas finalmente a jubilarte.**Por suerte, IntercambioCasas.com puede ayudar mucho en ésto.

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Cuando me jubilé, un sabio amigo (también jubilado) me aconsejó no hacer grandes planes durante el primer año de mi jubilación. Nada de cambios bruscos, ni de tener nuevas mascotas, ni de buscar actividades de voluntariado. ¡Gracias a Dios que no apreté el gatillo y no vendí esa fantástica casa para vivir ese sueño! Por un lado, mi esposo Doug no compartía mi sueño. Por otro,** me enteré después de jubilarme de que tampoco era realmente mi sueño.**

Aunque Doug disfruta viajando tanto como yo, la idea de estar lejos de los amigos y de la familia durante largas temporadas no le gustaba en absoluto. Sin embargo, él estaba a favor de hacer viajes cortos y frecuentes. Ahí es donde entró el intercambio de casas. En vez de vender nuestra segunda residencia para viajar por el mundo, podríamos estirar nuestro presupuesto de jubilación mediante el intercambio y disfrutar así de alojamiento gratuito. De todos modos, nuestra casa iba a estar vacía mientras estuviéramos de viaje.

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Durante los seis años de mi jubilación, hemos estado en docenas de intercambios de casa maravillosos. Sin embargo, repasando intercambio a intercambio, es posible que os sorprenda saber que exactamente sólo dos de esos intercambios tuvieron lugar fuera de los Estados Unidos, donde vivimos. Como he dicho antes, a veces es difícil saber realmente lo que quieres para tu jubilación hasta que no llegas a ella de verdad.** Resulta que lo que más nos gusta hacer, más que nada en el mundo, es viajar a Manhattan, Nueva York.**

Cada año, desde hace cinco, hemos intercambiado nuestra casa con la misma pareja durante todo un mes, en verano. Ellos vienen a California para estar con su nieta. Nosotros vamos a Nueva York para ver el Open de tenis de los Estados Unidos, escuchar jazz en directo, probar restaurantes nuevos, y emocionarnos al estar viviendo como auténticos neoyorquinos en nuestra ciudad favorita.

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Con los años, hemos tenido el gran placer de conocer a nuestros partners de intercambio de Nueva York. Hemos conocido también a su adorable nieta. Incluso hemos intercambiado casas con sus hijos en San Francisco. Nos envían mensajes con los nuevos restaurantes que abren en Nueva York u obras de teatro que piensan que nos podrían gustarnos. Nos llamamos los unos a los otros cuando hay un huracán en la Costa Este o un terremoto en la Costa Oeste. Cuando llegamos a Nueva York y el portero del edificio donde residen nos recibe con una sonrisa familiar, sentimos que hemos llegado a casa: nuestro hogar durante un mes, cada año.

Con IntercambioCasas.com, sentimos que tenemos nuestra propia casa de vacaciones en Manhattan; el sueño de jubilación que ni siquiera sabíamos que teníamos, hecho realidad.